Las ‘startups’ dejan de mirar hacia Silicon Valley

La alta formación, unida a los bajos sueldos, juegan a favor de los ingenieros europeos

Silicon Valley
La sede de Apple en Cupertino, Silicon Valley (EE UU). GETTY IMAGES

Referente para universidades, libros de emprendimiento, conferencias y hasta series de televisión. Durante años ha sido imposible pensar en el mundo startup sin que aparezca una imagen de Silicon Valley. Sin embargo, los referentes de las nuevas compañías están cambiando y ahora se decantan por modelos más cercanos, que tengan en cuenta las particularidades de cada región.

El gerente corporativo de capacitación de Talent Garden, Gonzalo Illesca, reconoce que fue un error centrarse solo en Silicon Valley. “Se cae en el sesgo del superviviente, se conoce un caso de éxito y sirve de inspiración para todo el mundo, pero hay muchos otros que no llegan a funcionar”, apunta. Por el contrario, el experto asegura que hay muchas plataformas tecnológicas nuevas que no tienen nada que envidiarle a la bahía californiana.

“Los ecosistemas en España están muy vinculados a una parte muy geográfica y están tendiendo a tener su propia personalidad, cada uno tiene su forma de hacer las cosas”, apunta la presidenta y fundadora de Spain StartUp, María Benjumea, quien, en España, destaca Valencia y Málaga, además de Madrid y Barcelona. Esta dispersión es precisamente uno de los puntos fuertes del ecosistema español. Mientras que Berlín acapara el 80% del emprendimiento alemán, Madrid y Barcelona no suman más del 65%. “Esto me gusta mucho porque ilustra que no solo crece la capital, sino que lo hace todo el país de manera uniforme”, comenta Benjumea.

En cualquier caso, aunque no las formas, lo que sí es deseable imitar de Silicon Valley es su resultado. “Se ha visto que su modelo tiene éxito porque permite un crecimiento exponencial para que las cosas sean globales”, apunta la responsable de Spain StartUp. Si bien el responsable de StartmeUP de Deloitte, Mario Teijeiro, reivindica que la mentalidad debe ser global, conviene no perder de vista las particularidades locales de las regiones en las que se quiera expandir el negocio. “No es lo mismo un servicio de movilidad o de reparto en Madrid, donde apenas llueve, que en Londres, donde no cesa”, comenta, a la vez que recuerda que, en el plano más tecnológico, también hay que tener en cuenta la conectividad y el nivel de penetración de internet en cada área.

Madrid y Barcelona suman menos del 65% del emprendimiento en España

La disponibilidad de financiación es una de las diferencias más evidentes a la hora de comparar varios ecosistemas. “El contexto es muy distinto porque en Silicon Valley hay mucho dinero disponible, por eso también las inversiones son millonarias”, justifica Benjumea. No obstante, la experta celebra que la aspiración a copiar el modelo estadounidense ha tenido influencias positivas: “En los primeros años, la inversión era muy local para tener los proyectos controlados, pero ha habido una evolución en el sistema de inversión, ahora hay muchos más negocios compartidos y destaca la presencia de fondos internacionales”.

Sin embargo, el contexto económico no es necesariamente una desventaja para España. Teijeiro asegura que la combinación de la alta cualificación de los ingenieros españoles con unos salarios mucho más bajos que los estadounidenses hacen que este mercado sea doblemente atractivo. También en el ámbito financiero, el portavoz de Deloitte destaca que otro de los puntos fuertes de Europa es la gran cantidad de incentivos y ayudas al emprendimiento que llegan por parte de los fondos de la Unión Europea; FondICO, Enisa, H2020 son solo algunos de ellos. Unas iniciativas a las que se suman los estímulos que lanzan las corporaciones en forma de programas de aceleración de startups.

El director ejecutivo de Istituto Europeo di Design (IED), Alessandro Manetti, apuesta por reivindicar las particularidades locales y el estilo de vida mediterráneo. “La innovación a veces fracasa cuando se centra solamente en buscar una solución tecnológica, pero se olvida de crear un vínculo emocional, que no sea solo algo funcional, sino también bello”, continúa el experto, quien sostiene que Europa tiene una tradición mucho más sólida en este ámbito, desde la gastronomía a la moda. La burocracia y la legislación también son una ventaja para el directivo, quien considera que “aquí hay que superar tantos obstáculos que si una empresa consigue triunfar aquí, podrá ganar en cualquier mercado del mundo”.

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