Peloton repite la historia de otras empresas rupturistas en teoría

La herramienta de idiomas Rosetta Stone comprobó lo caro que es seguir creciendo

Bici de Peloton, que salió a Bolsa en septiembre de 2019.
Bici de Peloton, que salió a Bolsa en septiembre de 2019.

Peloton Interactive, como muchas empresas advenedizas (upstarts en inglés) que necesitan la tecnología, no es tan rupturista y singular como puede parecer. El proveedor de equipos de gimnasia para el hogar, con bicis de ejercicio de 2.200 dólares, clases virtuales, seguimiento casi de culto y crecimiento astronómico, había logrado valer más de 9.000 millones de dólares, hasta que el lento crecimiento del trimestre le hizo caer un 11% el jueves. Un vistazo a la herramienta de idiomas Rosetta Stone sugiere que se repite la historia de este modelo de negocio.

 Cuando salió a la luz, Rosetta también tenía un producto tangible que se compraba en tiendas y un servicio de suscripción online. Eso era en 2009, cuando la tecnología de reconocimiento de voz todavía era algo novedoso. Rosetta prometía enseñar un idioma usando CD sin tener que ir a una clase. Casi el 90% de sus ingresos provenían de la venta de software. En cuanto a Peloton -que salió a Bolsa en septiembre-, en torno al 80% de sus ingresos proceden de la venta de bicis y cintas de correr. Sus ventas totales crecían a un digno ritmo del 78% en el segundo trimestre, después de casi doblarse en el anterior; los de Rosetta Stone subieron un 53% en el año anterior a su OPV.

Pero convencer a la gente para que haga este tipo de proyectos vitales secundarios –ponerse en forma, aprender un idioma– es caro. Los costes operativos de Peloton crecen un 55% interanual, en gran medida por el marketing; el de Rosetta crecía a un ritmo similar. Con un crecimiento más lento, Peloton podría tener que subir el gasto para atraer usuarios.

La acción de Rosetta Stone lleva la mayor parte de los últimos 12 años por debajo de los 18 dólares de su OPV, y ahora está solo algo por encima de los 19. Aparecieron apps rivales como Bab­bel, y ahora casi todos los ingresos de Rosetta provienen de las suscripciones.

Peloton ya tiene también competidors, como Gold’s Gym, con una app similar, y están apareciendo versiones más baratas de sus equipos de ejercicio. Peloton, como Rosetta Stone, tiene la ventaja de haber llegado antes. Pero puede que mantener el ritmo de la cinta le acabe costando lo mismo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías