El buen gobierno también es importante en la empresa familiar

Cuestiones como la sucesión o la profesionalización de la gestión pueden preverse y planificarse

El buen gobierno también es importante en la empresa familiar

El buen gobierno, o el gobierno corporativo suelen asociarse a las grandes corporaciones o a las cotizadas. Por el contrario, estoy convencido que la existencia de un buen modelo de gobierno corporativo puede ayudar a la empresa familiar a cumplir sus objetivos y enfrentar sus inconvenientes.

La empresa familiar no lo tiene fácil ya que, al igual que cualquier otra compañía, tiene que lidiar con los inconvenientes derivados de una economía global y, sobre todo, tiene que hacer frente a los retos derivados de la disrupción tecnológica que afecta a todos los mercados y a todos los sectores de actividad. Además, hay dos elementos consustanciales a muchas empresas familiares que no hay que dejar de lado. Por un lado, el tamaño. En efecto, siempre se ha dicho de la empresa familiar española que debe incrementar su tamaño para ser más competitiva en el mundo global. Es cierto que en España contamos con algunas de las compañías que, siendo familiares, son líderes mundiales en su sector, pero debemos reconocer que el tamaño medio de la empresa familiar española es inferior al de otras economías de nuestro entorno.

El otro elemento que podría afectar a la empresa familiar es la ausencia de un plan de sucesión que permita transmitir la propiedad y la gestión de la empresa familiar a la siguiente generación. Hemos realizado un estudio en el que han participado unas 800 empresas familiares de más de 50 países, que concluye que menos de un 30% de las empresas familiares, tanto las españolas como las del resto de países, tiene un plan formal de sucesión.

Hasta aquí los problemas, pero seamos más optimistas a continuación. Decíamos al principio de esta reflexión que el buen gobierno puede ayudar a la empresa familiar a conseguir sus objetivos y a vencer sus dificultades. ¿Cuáles son los objetivos de la empresa familiar? Dejando a un lado los puramente económicos del propio negocio que ostentan, de acuerdo con el estudio antes citado, aproximadamente un 70% de las familias desean que sus empresas pasen a la siguiente generación, aunque no todos lo planifican. Podríamos decir, por tanto, que la inmensa mayoría de los empresarios familiares quieren legar a sus descendientes la empresa que han creado o que han recibido de sus padres, pero todavía no han empezado a organizar dicho traspaso.

¿Cómo puede el buen gobierno ayudar a conseguir esos objetivos y vencer esas dificultades? Por un lado, asignando roles diferentes a los miembros de la familia y directivos. Por ejemplo, con la creación de un consejo de administración que defina la estrategia de la empresa y en el que participen miembros y no miembros de la familia y también directivos y no directivos de la empresa. Dicho órgano tendrá por función, además de definir la estrategia, controlar la ejecución de la misma por parte de los ejecutivos. La pertenencia a dicho consejo de profesionales externos (independientes) junto con miembros de la familia, contribuirá, sin duda, a una mayor profesionalización de la empresa familiar y, en definitiva, a una mejor preparación de la misma para hacer frente a sus retos de futuro.

Adicionalmente, la familia podría constituir un consejo de familia que actúe de enlace entre la empresa (el consejo de administración) y la familia, que permita resolver aquellas cuestiones que más preocupan a los empresarios familiares, en concreto la sucesión. Porque preparar la sucesión no implica solamente establecer un procedimiento para el nombramiento del futuro líder, sino también la formación o el coaching del mismo. En definitiva, se trata de que los miembros de la familia empresaria aprendan a ser accionistas responsables, para lo cual deben adquirir la formación necesaria y dedicarle el suficiente tiempo al análisis de la información de la compañía que les permita ejercitar dicho rol con solvencia.

Desde estas líneas, animo a las empresas familiares a que se doten de aquellos órganos que les permitan redefinir su estrategia para hacer frente a los retos que se avecinan y afrontar el fenómeno de la sucesión que tanto preocupa.

Fernando Vázquez es Socio responsable de Empresa Familiar de Deloitte