Los duques de Sussex buscan trabajo: qué pueden ofrecer en la empresa

La red de contactos y las habilidades diplomáticas son las principales ventajas de estos perfiles

Duques de Sussex
El príncipe Harry y Meghan Markle, duques de Sussex. GETTY IMAGES

Los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle, anunciaban la semana pasada en un comunicado que daban “un paso atrás” como miembros de la casa real británica y que trabajarían para ser económicamente independientes. La noticia ha causado un gran revuelo tanto dentro como fuera de Buckingham, y deja varias incógnitas aún por resolver. Por el momento, la pareja pretende renunciar a parte del sueldo público, pero no a otros privilegios como sus escoltas –dirigidos por Scotland Yard– o los títulos nobiliarios. En cualquier caso, los expertos coinciden en que, más allá de los mismos, es complicado que su imagen se desvincule por completo de la casa real a la hora de emprender carrera en solitario.

“Uno puede abdicar de sus responsabilidades, de los títulos y del sueldo, pero nunca de ser quien es”, opina la directora de Lee Hecht Harrison para el sur de Europa, Nekane Rodríguez. La ejecutiva sostiene que, mientras haya una coherencia en las decisiones que tomen, es decir, dejen de cobrar un sueldo público, el asunto no debe tratarse como un debate moral. En España, desde la Diputación de la Grandeza –organismo que agrupa a los cerca de 2.200 propietarios de los grandes títulos nobiliarios del país– recuerdan que estos perfiles llevan ya mucho tiempo dedicándose a asuntos que trascienden al rango que ostentan.

“El rico y propietario de tierras que vive de las rentas ya no tiene virtualidad ninguna. Los grandes patrimonios, por las divisiones hereditarias, se han ido diluyendo, y el campo y el nombre ya no dan dinero”, explica un portavoz de la entidad. Por eso, añade, los nobles han tenido que buscar nuevas fórmulas para encontrar viabilidad económica, y la simbiosis con el mundo empresarial ha sido una de ellas. “Somos perfiles que nos hemos adelantado a tendencias que hoy son más comunes, como formarnos en el extranjero, realizar másteres en Derecho, ADE o Económicas y saber idiomas. Es muy común que un noble hoy se desarrolle en el mundo laboral tradicional”, sostiene. Por el momento, a la espera de nuevas medidas, la familia real británica abrirá un “periodo de transición” para acomodarse a la nueva situación, tal y como informaron ayer desde Buckingham en un comunicado.

La responsable de Lee Hecht Harrison considera que ellos, al igual que cualquier otro individuo, cuentan con su propia marca personal, que deben hacer valer a la hora de encontrar un lugar en el mundo profesional. “Que ellos entraran como una persona más en el mundo de la empresa iría en contra de lo que sería el desarrollo profesional normal. Todos nos manejamos en función de lo que somos y lo que podemos aportar”, concluye. A pesar de no contar con experiencia en el ámbito privado, su trabajo como representante de la institución real le ha proporcionado al príncipe Harry un amplio abanico de habilidades sociales y de diplomacia que podrían ser de gran utilidad para el ámbito empresarial, según defiende Rodríguez, especialmente en un Reino Unido en pleno Brexit.

Los contactos son, para la profesora de EAE Business School Pilar Llácer, el principal atractivo de estos perfiles para las empresas. Que una persona con apellidos de renombre se presente a un proceso de selección no es una circunstancia excepcional en el ámbito corporativo, aunque lo habitual es que se trate de casos con menos notoriedad. “En igualdad de condiciones, es normal que los contactos resulten interesantes para las compañías; el problema ético se produce cuando estos apellidos pesan más que los conocimientos o la formación”, explica. En este sentido, la profesora de recursos humanos subraya que dar cabida a una persona solo por su red de contactos, sin prestar atención a sus capacidades, solo sería sostenible en el corto plazo o para acuerdos muy puntuales.

Estos perfiles, como el resto, también cuentan con su propia marca personal

En cuanto a la remuneración que ambos deberían recibir en el ámbito privado para mantener un ritmo de vida similar al actual, la portavoz de Lee Hecht Harrison es clara: “No es responsabilidad de la empresa quién seas o de dónde vengas. Las condiciones salariales y equitativas deben ser claras y transparentes, siempre acordes al cargo y la responsabilidad, no a quién seas”. Exigir un trato diferencial o unas condiciones particulares, continúa, sería una falta de coherencia con la independencia que dicen perseguir. La transparencia a la hora de anunciar estos fichajes por parte de las compañías también es fundamental para que la incorporación sea exitosa. “El proceso debería ser muy claro porque si no surgen los rumores, pero es justo lo contrario a lo que se suele hacer en estos casos”, apunta Llácer.

Una opinión contraria, en el caso exclusivo que se refiere a los duques de Sussex, es la que sostiene José Ignacio Jiménez, socio de la firma de búsqueda de directivos Talengo: “En el mundo profesional, a nivel de gran empresa, es difícil que puedan aportar algo. Ella es actriz y él es conocido por la poca brillantez y madurez que está demostrando. Son perfiles que no cuadran con la gran empresa”.

En este sentido, señala, su futuro tendría más recorrido en el mundo del marketing, de la imagen y de la notoriedad pública. “Sigue siendo un negocio y una forma de vivir legítima, pero a mi modo de ver, como headhunter, son perfiles que desde el punto de vista directivo o de consejo no aportan nada”. Más todavía, recalca, con el malestar que la aparente decisión de los Sussex ha generado a lo largo y ancho de la sociedad británica. “Se me hace difícil ver que una gran compañía quiera asociar su imagen con la del matrimonio”, apunta Jiménez. Un caso diferente y cercano al analizado, continúa, sería el de Guillermo de Cambridge, un perfil mucho más técnico, que transmite “más seriedad y confianza. El mundo corporativo, sobre todo a nivel de consejos de administración, se ha puesto muy serio. Ya no vale con parecer, también hay que ser”.

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