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¿Y ahora qué? La inversión en activos alternativos

¿Y ahora qué? La inversión en activos alternativos

Con el fin de impulsar la recuperación económica, los bancos centrales han estado centrados en los últimos años en una política ultraexpansiva, situando los tipos de interés en mínimos históricos.

Parece que existe cierto consenso entre los analistas de que el fantasma de la recesión ha desaparecido, aunque persiste cierta desaceleración económica. Esta mejora de los datos macroeconómicos y de la política monetaria, ha llevado a la valoración de las Bolsas a niveles algo ajustados, después de un magnífico 2019.

Ante esta situación, las expectativas de rentabilidad de los activos tradicionales muestran un menor potencial de cara a futuro. Por otro lado, los activos financieros están cada vez más correlacionados.

Lo vimos claramente en el 2018 y en momentos de crisis esta correlación tiende a aumentar. Por todo ello, los inversores se replantean la necesidad de diversificar realmente sus carteras.

Para conseguir esta diversificación, hemos ido observando un aumento muy significativo de la inversión en activos alternativos. No existe una definición consensuada sobre estos. La mayoría de los estudios sobre los mismos, los definen por exclusión respecto a la inversión tradicional. Por eso considero que lo mejor es definirlos por sus características diferenciadoras:

•Son activos con menor liquidez, no suelen tener valor liquidativo diario, y, en ocasiones, no se puede deshacer la inversión en un largo periodo de tiempo, por lo que debemos tener un horizonte temporal elevado.

•Tienen poca correlación con el mercado, lo que suele mejorar el binomio rentabilidad-riesgo.

•Acostumbran exigir importes de inversión mínima algo más elevados.

•Son activos complejos, que requieren un análisis profundo de los mismos y mayores conocimientos.

Hay muchos tipos de activos alternativos. Los más comunes y demandados en los últimos años serían los siguientes:

Private Equity (capital riesgo): Esta inversión se dirige a empresas pequeñas o medianas que no cotizan en mercados organizados. Gracias a estos fondos las citadas compañías acometen planes de crecimiento relevantes, profesionalizando la gestión. Su horizonte temporal es elevado por el ciclo vital de la inversión en las empresas. Las TIR esperadas suelen ser elevadas, ante el mayor riesgo.

Infraestructuras: existe una elevada predictibilidad de los flujos porque funcionan de forma similar a las concesiones a largo plazo. Son un buen activo para protegerse contra la inflación, presentando menor volatilidad que otros activos alternativos. Suelen tener una mayor dependencia de sectores regulados, por eso tienen más estabilidad en los ingresos.

Real State (inmobiliario): existen diferentes alternativas, ya sea a través de inversión directa en activos inmobiliarios, a través de REITS (Real Estate Investment Trust), fondos de inversión o Socimis. Según el formato elegido, las características varían mucho en cuanto a liquidez y riesgo, entre otros aspectos. Tienen excesiva dependencia del ciclo económico.

Destacar por último otro aspecto importante sobre la inversión en activos alternativos: se pueden realizar las inversiones a través de vehículos con importantes ventajas fiscales.

Marta Alonso Jiménez es directora de banca privada de Bankia

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