El futuro de la moda: rápida, sí; sostenible, también

La innovación que se desarrolla en las universidades planta cara a estos retos

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La moda es la segunda industria más contaminante del planeta. Según la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), este sector utiliza anualmente 93.000 millones de metros cúbicos de agua, un volumen equivalente a las necesidades de cinco millones de personas. Asimismo, cada año se vierten al mar medio millón de toneladas de microfibra, con un impacto similar a tres millones de barriles de petróleo. Por todo ello, atajar el problema de la sostenibilidad debe ser una cuestión prioritaria en el sector.

Así lo señaló el director de diseño de Springfield, Albert Mora, durante el encuentro Sostenibilidad, responsabilidad e innovación en el diseño de moda, organizado este jueves por el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM) de la Universidad Politécnica de Madrid y Tendam –grupo al que pertenece Springfield–. Durante la jornada, destinada a los estudiantes de último curso del centro, se puso de manifiesto la importancia de las sinergias entre empresa y universidad para encontrar soluciones. “Las nuevas generaciones de diseñadores están siendo creadas por nosotros, por eso tenemos una gran responsabilidad desde el centro, son ellos los que van a gobernar este mundo en el futuro”, justificó el director ejecutivo del CSDMM, Manuel Blanco.

Un desafío que se debe afrontar de manera transversal: desde la elección de materias primas a los envoltorios de los productos, pasando por los procesos productivos y el uso de la energía. También con el resto de actores implicados, como los proveedores, los estudiantes –en calidad de futuros diseñadores– y los consumidores. “La gente va a comprar de manera diferente, en unos años, nadie comprará prendas que no cumplan determinados requisitos, y tenemos que estar preparados para adaptarnos a los nuevos hábitos”, justificó Mora.

Por su parte, el vicerrector de comunicación institucional y promoción exterior de la UPM, Javier Jiménez-Leube, señaló a la tecnología como una herramienta para alcanzar soluciones. “Hemos hablado de la importancia de la trazabilidad para cerciorarnos del origen de las fibras que utilizamos, un desafío al que puede contribuir el blockchain”, desarrolló el académico, quien aprovechó la ocasión para poner en valor el acompañamiento que puede ofrecer la Universidad Politécnica a la hora de desarrollar estas habilidades.

El CSDMM y Tendam, que ya colaboraban conjuntamente a través del programa Aula Universidad, aprovecharon la ocasión para presentar un nuevo acuerdo. Se trata de un premio al que podrán optar los estudiantes del centro educativo que incorporen un proyecto de sostenibilidad, relativo a cualquiera de los eslabones de la cadena de producción de la moda, en su trabajo de final de grado.

El dilema del ‘fastfashion’

La limitada vida útil de la moda rápida estuvo en el centro del debate durante toda la jornada. Blanco reconoció que aunque, a día de hoy, la llamada fastfashion no es compatible con la sostenibilidad, esta deberá serlo en el futuro. El avance está siendo gradual para asentarse con firmeza en todas las áreas de la producción. “Por eso no hablamos de prendas sostenibles, sino de crear productos que cada vez lo sean más”, explicó el directivo. No obstante, el resto de segmentos tampoco aprueba en impacto medioambiental. “Es una asignatura pendiente en todos los ámbitos”, continuó. Aunque es cierto que algunas marcas, debido a que cuentan con una producción más limitada, pueden incorporar más rápidamente las mejoras, son las firmas populares las que resultan especialmente interesantes para este propósito. “Queremos acercarnos a las marcas que producen más porque el impacto puede ser mayor”, concluyó el responsable del CSDMM.

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