ODS

Cuidar la tierra y su entorno para la supervivencia del planeta

La vida es una cadena donde cada eslabón cuenta. Los bosques, las montañas, la especie animal, el suelo... Todos son necesarios para subsistir. Gobiernos, empresas y sociedad deben contribuir para mejorar

Incendio Amazonía
Incendio en la Amazonía de Brasil (pulmón verde del planeta). Getty Images

Tierra, mar y aire. Los tres pilares del planeta. Su combinación hace posible la vida y la falta de uno la imposibilita. Naciones Unidas los ha recogido en su Agenda para 2030 con el objetivo de garantizar la supervivencia en el futuro.

“Los ecosistemas sanos protegen el planeta y mantienen los medios de subsistencia. Los bosques, los humedales, las montañas y las tierras proporcionan innumerables recursos y servicios ambientales: aire y agua limpios, conservación de la biodiversidad y mitigación del cambio climático”, describe la FAO en relación al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 15, el que se centra en la vida de los ecosistemas terrestres.

La situación es preocupante: los recursos naturales se están deteriorando y se está perdiendo la diversidad biológica en todo el mundo. Algunos datos lo revelan: cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques; la sequía ha producido la desertificación de 3.600 millones de hectáreas; el 8% de las razas de animales ha desaparecido y el 22% está en peligro de extinción, y el 52% de la tierra que se utiliza está severamente afectada por la degradación del suelo cuando 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura.

Detrás de estas cifras están los desastres naturales, el cambio climático y también la mano del hombre: casi 7.000 especies de animales y plantas han formado parte del tráfico ilegal en 120 países.

Hace tan solo unos días se publicaba que la Amazonía brasileña ha perdido 9.762 kilómetros cuadrados en un año, sufriendo la mayor deforestación en una década. Este dato se conoce después de que el pasado verano se registraran más de 80.000 incendios. “La selva evapora 20.000 millones de toneladas de agua al día, convirtiéndose en una fuente para prevenir la sequía y la desertificación, para preservar los cultivos y la biodiversidad, y para mantener la productividad y la agricultura”, señala Deloitte.

Según Naciones Unidas, “los bosques y pastizales mantienen una variedad de industrias, generan empleos e ingresos y son fuente de alimentos, medicinas y combustible para más de 1.000 millones de personas”. El organismo subraya que la pérdida de bosques se debe principalmente a la conversión en tierras agríco­las. El objetivo es combatir todos los problemas entre 2020 y 2030.

La cifra

31% de la superficie terrestre mundial está cubierta por bosques.

8% de razas animales ha desaparecido y el 22% está en peligro de extinción.

Aunque el interés político para paliar la situación ha crecido, el esfuerzo sigue siendo insuficiente. Por ejemplo, desde la cumbre de Nueva York en 2014, donde 70 países se comprometieron a restaurar 150 millones de hectáreas de tierra para 2020 y 350 millones para 2030, la deforestación ha continuado de forma desmesurada. “El sector de las energías renovables recibe 100 veces más financiación que los bosques”, explica el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania.

El papel de los Gobiernos es clave, y no menos el de las empresas. La ONU considera que todo el sistema empresarial puede contribuir con el ODS 15, independientemente de la actividad que desarrollen. Hay dos formas de hacerlo: a nivel interno y externo.

A nivel interno, deberían respetar la legislación medioambiental en los países donde estén presentes, implementar una gestión que minimice el impacto negativo de su actividad, evitar la compra de materiales que representen un riesgo para la especie animal y vegetal o fomentar la investigación para combatir la deforestación o la desertización.

A nivel externo, las empresas deben participar en proyectos de conservación y restauración de la biodiversidad e invertir en I+D+i para encontrar soluciones a la preservación de los ecosistemas.

Usar material reciclado, reforestar y medir el impacto ambiental

Finlandia
Bosque y lago en Savonlinna, Finlandia.

“Sin tierras de buena calidad no habría crecimiento económico, ya que sería imposible garantizar un nivel de vida básico con una salud y alimentación decentes”. Es la opinión de Deloitte sobre el ODS 15, donde además señala que es clave para la supervivencia de muchas empresas, como las del café.

La consultora explica que cada vez más las compañías españolas compran materia prima o suministro de oficina sostenible para su actividad. También, la industria de alimentación está evitando la adquisición de aceite de palma y todos los sectores están volcados con el reciclado de sus productos.

El proyecto El Bosque de Red Eléctrica está enmarcado en los planes de acción ambientales de la energética, como son combatir el cambio climático y la biodiversidad. Desde su puesta en marcha en 2009, ayuda a reforestar bosques en distintas áreas de la geografía española, aunque en terrenos de propiedad pública y siempre trabajando en colaboración con la Administración encargada de la gestión del territorio.

Con una inversión de 2,1 millones de euros ha plantado 680.000 árboles y arbustos, ha recuperado 843 hectáreas degradadas y compensado 195.000 toneladas de sus emisiones de CO2.

La compañía también acomete distintas actividades enfocadas a la educación y sensibilización ambientales, colabora con capataces forestales y participa en la creación y señalización de sendas para caminar.

Iberdrola apoya diversas iniciativas para la protección de la fauna, colabora en proyectos de protección de especies amenazadas y forma a sus empleados en este ámbito.

Además, cuenta con un código ético del proveedor con un enfoque preventivo en medio ambiente, y calcula la huella ambiental corporativa (HAC) para cuantificar los impactos de su negocio y establecer objetivos de mejora.

El proyecto BBVA Bosques nació hace siete años con el compromiso de promover el cuidado del medio ambiente y recuperar, mejorar y mantener el medio forestal, especialmente en las áreas más desprotegidas. Voluntarios de la entidad han conseguido reforestar más de 20.000 árboles en el territorio nacional.

Sus actuaciones abarcan también el ámbito internacional, en países donde está presente. Así, en México ha realizado distintas actividades medioambientales y plantado más de 73.000 árboles.

De forma paralela, la Fundación BBVA participa a través de la concesión de financiación de equipos de investigación científica ecológica y de biología de la conservación. Estos equipos están poniendo el foco en impulsar la conservación de los hábitats y de las especies amenazadas en nuestro país. Además, otorga premios en estas áreas.

OHL controla todos los impactos medioambientales y hace un seguimiento de los mismos para establecer medidas de protección de especies amenazadas en las zonas de obras que lleva a cabo.

El compromiso con el entorno alcanza a todos los sectores de la economía

Decathlon. Además de eliminar las bolsas de plástico, durante este año más de 6.000 voluntarios han recogido en espacios naturales 23.000 kilos de basura y han plantado 6.000 árboles, que suman más de 18.000 en los últimos cinco años. También han llevado a cabo la limpieza de plantas invasivas y han participado en diferentes talleres de concienciación. Tiene como objetivo que el 100% del poliéster empleado en su producción sea reciclable en 2021. En 2018 utilizó 253 toneladas de algodón reciclado y la meta este año es sobrepasar las 4.600. Hace uso del etiquetado ambiental para calcular el impacto de todo el ciclo de sus productos.

Mapfre. Apoya proyectos para la conservación de especies amenazadas como la tortuga marina o el lobo, una iniciativa que parte de World Wildlife Fund (WWF), y también para la reforestación de espacios naturales. Organiza actividades de sensibilización con la biodiversidad y fomenta el voluntariado entre sus trabajadores. Para los procesos de selección de proveedores tiene en cuenta, entre otros, criterios medioambientales.

Unilever. La compañía de alimentación, cuidado del hogar e higiene personal puso en marcha en 2010 el Plan para una vida sostenible, donde recoge, entre otros compromisos, la utilización de las materias primas como el aceite de palma, el papel y el té 100% de origen sostenible para 2020; en la actualidad ya supera el 50%.

Mahou San Miguel. A través del Portal del Proveedor, analiza criterios ambientales y sociales que suponen una valoración positiva o negativa para la contratación. Cuenta con un huerto urbano en Madrid para fomentar una vida más saludable y respetuosa con el medio ambiente, y apoya diferentes iniciativas de biodiversidad.

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