ODS

Salvar los océanos, una cuenta atrás clave para preservar el planeta

La naturaleza está en alerta: los mares se calientan, los contaminamos y los sobreexplotamos, alterando y poniendo en peligro la vida submarina. Sin agua no habrá vida en la Tierra, urge un mayor compromiso internacional para salvarlos

Un buzo planta posidonia en las aguas de Mallorca.
Un buzo planta posidonia en las aguas de Mallorca.

Los océanos son más azules, pero no es buena señal, tiene que ver con el cambio climático. “El calentamiento global está cambiando la mezcla de fitoplancton”, los minúsculos organismos marinos que absorben y reflejan la luz, alerta un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos.

Los mares de interior se secan, evidencian los científicos. Las alarmas han saltado hace tiempo en el lago salado de Utah, en el mar Muerto y en el mar de Aral. Los glaciares se derriten, es una certeza, y ojo porque acumulan el 75% de las reservas de agua dulce del planeta.

Ballenas desorientadas aparecen varadas día sí y otro también en cualquier playa; tortugas y otras especies mueren ahogadas o enredadas en plásticos; tiburones que se ven cada vez con más frecuencia en aguas más cálidas con su olfato de gran depredador en retroceso, constata un equipo de biólogos marinos de la Universidad de Adelaida (Australia); cientos de especies marinas están en situación agónica y otras en peligro de extinción.

Todas estas llamadas de atención de la naturaleza tienen una causa común: el calentamiento global y la sobreexplotación de los recursos de la Tierra.

Un planeta cuya superficie está cubierta en un 75% por agua y “representa el 99% del espacio vital de la Tierra en volumen; un 40% del océano se ve muy afectado por la contaminación, las pesquerías agotadas, la pérdida de hábitats costeros y otras actividades humanas; los océanos absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por el hombre y se ha registrado un 26% de aumento en la acidificación de los mares desde el inicio de la revolución industrial; la contaminación marina ha llegado a niveles alarmantes: por cada kilómetro cuadrado de océano hay un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos; más de 3.000 millones de personas dependen de la biodiversidad marina y costera para su sustento”, todos datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Desde ella se impulsa, se remarca y se apremia a cumplir el compromiso y metas marcados en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14, dedicado a la Vida Submarina, con plazos que vencen entre 2020 y 2030.

Algunas metas, como “conservar al menos el 10% de las zonas costeras y marinas” o “reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, la ilegal, no declarada y no reglamentada y las prácticas pesqueras destructivas”, que deberían resolverse como muy tarde el año próximo, no parecen fáciles de lograr en fecha, reconocen los expertos.

Venecia inundaciones
Venecia sufrió la semana pasada las peores inundaciones de su historia. Getty Images

El Pacto Mundial de la ONU por un desarrollo sostenible involucra a Gobiernos y organizaciones públicas y privadas de todo el mundo; de ellas, 9.900 son empresas, 1.280 españolas, el 13%, confirman desde la Red Española.

A pesar de que España tiene casi 8.000 kilómetros de costas, una de las industrias pesqueras más potentes del mundo y el turismo de sol y playa como uno de los motores de nuestra economía, el Objetivo Vida Submarina “es el menos trabajado por las compañías españolas adheridas al Pacto”, reconoce Cristina Sánchez, directora ejecutiva de la Red.

Las cifras

75%. El agua cubre el 75% de la superficie de la Tierra y representa el 99% del espacio vital del planeta.

30%. Los mares absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por el hombre.

Una situación que tiene que ver con la manera en la que las empresas perciben el ODS 14, que “lo ven como un Objetivo fuertemente sectorial, siendo identificado como prioritario sobre todo por entidades del sector primario y entidades con alto impacto ambiental, aunque también del sector turístico”, comenta Sánchez.

De hecho, si uno consulta las estadísticas por países de Naciones Unidas sobre la implicación de las empresas firmantes del Pacto, comprueba que el ODS 14 es de los menos trabajados. Ocupa el último lugar en países como Rusia, Canadá, Grecia o Australia; es el penúltimo en el Reino Unido y el antepenúltimo en Japón y España, curiosamente los países con mayor número de kilómetros de costa del mundo.

Consuela saber, sin embargo que “hay muy buenas prácticas de las empresas adheridas al Pacto Mundial sobre este ODS”, apunta la portavoz de la Red Española. Se puede decir que las empresas contribuyen de forma transversal a este ODS “a través de la reducción de emisiones de carbono y la contaminación, no solo sobre océanos y mares, sino también sobre la producida por actividades realizadas en tierra firme, incluidos los detritos marinos y la contaminación por nutrientes, e impactando positivamente sobre los países insulares en desarrollo, promoviendo prácticas de pesca sostenibles y ajustando sus actuaciones al derecho internacional”.

Sin océanos no puede haber vida en el planeta, por eso el ODS 14 es crucial.

La mar de praderas de posidonia

Silmar
Una voluntaria del proyecto Silmar, del centro comercial Diagonal Mar de Barcelona, retira basura de una playa.

Inma Moscardó

“Al océano le debemos todo y tenemos que corresponderle. Es clave para salvar la Tierra y por ello es decisivo lograr las metas del Objetivo de Vida Submarina”, señala Remí Parmentier, activista ambiental y coordinador de la iniciativa Because the Ocean sobre océano y clima.

A su paso por Madrid para participar la semana próxima en la Conferencia sobre el Cambio Climático, COP 25, el activista, que intervino ayer en un acto sobre el Objetivo 14 organizado por la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS) y Mediapost, definió los ODS como “una hoja de ruta que hay que seguir sin salirse del camino. Todo el mundo depende del océano para sobrevivir. Clima y océano son las dos caras de una misma moneda”. Es por eso que en la cumbre del clima “habrá también una COP Azul”, sentencia.

En el marco de la COP 25 y para movilizar y sensibilizar a las empresas para trabajar con el Objetivo de Vida Submarina y conseguir un océano productivo y saludable, la Red Española del Pacto Mundial presentará a las compañías españolas la plataforma de acción del mismo, Sustainable Ocean Business, que ayuda a que las firmas encuentren oportunidades para los negocios y el crecimiento económico mundial que les ofrece este ODS.

Algunas compañías han emprendido proyectos pioneros. Es el caso de Red Eléctrica y su Bosque Marino para la restauración de praderas de posidonia oceánica en Mallorca. “Se trata de una experiencia única y una apuesta de futuro que ha permitido desarrollar una técnica de recuperación de espacios marinos con esta planta acuática, autóctona del Mediterráneo”, confirman en la compañía.

La posidonia oceánica es una especie vegetal de vital importancia para la biodiversidad por su notable influencia en la preservación de los ecosistemas acuáticos y los sistemas dunares, y por su enorme relevancia como almacén de carbono orgánico, lo que la convierte en un instrumento muy relevante en la lucha contra el cambio climático y de impulso de la transición energética.

El proyecto se concentró en los dos extremos de la conexión eléctrica submarina Mallorca-Ibiza, en las bahías de Santa Ponça (Mallorca) y de Talamanca (Ibiza). Su objetivo fue el estudio del uso de semillas para la restauración de zonas marinas degradadas de praderas de posidonia oceánica para mitigar la afección por los trabajos de tendido de cables eléctricos submarinos.

La innovadora técnica empleada consiste en el cultivo de semillas de esta planta germinadas en laboratorio y haces procedentes de fragmentación natural para su posterior reimplantación en zonas degradadas de su hábitat natural. Las plantaciones se realizan bajo diferentes tipos de sustrato con el objetivo de conocer cuál es el mejor para su crecimiento y se lleva a cabo un seguimiento periódico para determinar tasa de supervivencia y grado de crecimiento de cada planta. El Bosque cuenta con varias fases de plantado y finalizará a finales de año, hasta completar dos hectáreas.

Otra iniciativa es el proyecto Silmar del centro comercial Diagonal Mar (Barcelona), que analiza la biodiversidad del mar así como los impactos y presiones a los que está sometido. Gracias a diferentes estaciones de control submarinas gestionadas por la Fundación Mar, se analiza el estado del agua según diversos factores, como la contaminación, la frecuentación humana, la pesca o el cambio climático.

Siemens Gamesa co­labora con la Fundación Ecomar para limpiar los océanos y otras vías y masas de agua. En 2020 organizará eventos de limpieza de costas en España y Portugal. Se estima que estas acciones podrían dar lugar a la retirada de 1,5 toneladas de basura y a la limpieza de más de 10 kilómetros de costa.

Contaminando menos

Iberostar arrecifes
Laboratorio de coral de Iberostar en la República Dominicana para restaurar los arrecifes.

Upcycling the Oceans. Una iniciativa pionera de Ecoembes y la Fundación Ecoalf que quiere acabar con la basura de los fondos marinos en España. Así, 3.700 pescadores recogen los residuos que encuentran en el mar cuando salen a faenar y los depositan en los contenedores que hay en los puertos para que puedan ser reciclados. Gracias a ello, en los mares ya hay 140 toneladas menos de residuos.

Vacaciones libres de plásticos. Iberostar forma parte del movimiento Wave of Change, que trabaja para la eliminación de plásticos de un solo uso, consumo responsable de pescado y salud costera. Para ello, invita a todos sus clientes a vivir una experiencia libre de plásticos en sus hoteles. Durante este año, la compañía ha dejado de generar 400 toneladas de residuos plásticos en todo el mundo. A finales 2019, los más de 120 hoteles de Iberostar tendrán habitaciones libres de plásticos de un solo uso. Además, los pescados y mariscos que se sirven en sus restaurante procederán, en gran medida, de pesquerías locales y serán obtenidos de manera responsable.

Y también cuenta con un ambicioso proyecto para investigar y restaurar arrecifes de coral, que incluye la apertura del primero de varios laboratorios de coral en uno de sus hoteles en República Dominicana, país donde ha contratado a pescadores locales para que actúen como “guardianes de corales a tiempo completo”.

Piel de Atún. Es un movimiento participativo que une personas e instituciones en la difusión del conocimiento y concienciación del cambio climático. Se centra especialmente en la protección de los mares y océanos y en la lucha contra el uso masivo de los plásticos. “Los mares están siendo los más perjudicados por la subida de la temperatura, ya que el calentamiento oceánico representa el 90% de la energía acumulada”, según desvela el último informe del IPCC, realizado por el panel de expertos intergubernamental sobre el cambio climático.

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