El mercado ante el 10N: más preocupados por los márgenes de la banca que por el bloqueo político

El Ibex 35 cae un 1,5% desde el 28A y se aleja del resto de Bolsas europeas

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Cuatro elecciones generales en cuatro años y la única conclusión que se extrae de ello es la incapacidad de los líderes políticos de sellar un pacto de gobierno que ponga fin al bloqueo político imperante desde 2015, pero que se ha agudizado en los últimos tiempos. En la convocatoria del 28A la incógnita de los inversores era cómo iba a afectar al mercado español el auge de los populismos después del antecedente en Italia del Gobierno de la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas. La entrada de Vox en el Parlamento español ha pasado de puntillas para los inversores, que tienen la mirada puesta en los acontecimientos internacionales –Brexit y guerra comercial–, la desaceleración económica y la política monetaria.

Ahora lo que los inversores y firmas de análisis ansían es que se logre un Ejecutivo lo más estable posible que acometa las reformas pendientes para impulsar la economía, algo que se visualiza como imposible a la vista de los resultados. Los analistas creen que la incidencia del resultado electoral en el Ibex 35 será muy limitada, al menos en el día después. Hace siete meses, el selectivo español recibió los resultados electorales con una leve subida del 0,12%, en una jornada que estuvo marcada por la volatilidad. Este ascenso fue el primero después de una consulta electoral desde la creación del Ibex en 1992.

Ignacio Cantos, director de inversiones de Atl Capital, afirma que el impacto de los comicios en la Bolsa será inexistente “salvo que se produzca un escenario extremo”. Para que la política acabe reflejándose en la Bolsa, Cantos apunta a que habrá que esperar a ver cómo evolucionan las conversaciones para la formación de Gobierno.

Desde las pasadas elecciones, la Bolsa española ha tomado distancia de los principales índices europeos. El Ibex 35, que se sitúa a la cola de las subidas de 2019, retrocede cerca de 1,5% desde el 28A. Por su parte, el Cac francés se anota un 5,5%; el Dax alemán, un 7,3%, y el Mib italiano, un 8,3%. Desde UBS explican que este peor comportamiento “no está relacionado con los problemas políticos internos sino que es una mezcla de los bajos tipos de interés, que pasan factura al negocio bancario –el sector con más peso en la Bolsa española–, y la depreciación de las divisas latinoamericanas a las que tienen una fuerte exposición las cotizadas españolas”.

Aitor Méndez, analista de IG, afirma que más allá de medidas concretas, “el mercado lo que más valora es la tranquilidad, los marcos regulatorios estables, la inexistencia de conflictos sociales y, especialmente, la ausencia de medidas populistas que trastoquen el normal funcionamiento de los mercados”.

Fuentes de mercado explican que si bien los negocios regulados como las energéticas son los que se ven más afectados por los cambios de Gobierno, en la actualidad estas compañías ya están inmersas en conversaciones con la CNMC para el recorte de las retribuciones futuras, por lo que el impacto electoral es más reducido. “No creemos que los mercados deban preocuparse mucho por las elecciones a corto plazo más allá de la volatilidad que acompañen a los titulares”, señala Bank of America.

Apetito por la deuda

Mientras el Ibex 35 se ha quedado rezagado de los principales índices europeos, la deuda española sí ha mantenido la tendencia de sus comparables en la zona euro. “A pesar del escenario de inestabilidad política, durante los últimos 18 meses hemos visto por parte de los inversores internacionales un incremento generalizado en la exposición a la deuda española, destacando los flujos de compra procedentes de Asia”, sostiene Álvaro Portanet, director general de Barclays en España. El experto aclara que aunque en las últimas semanas algunos inversores extranjeros han mostrado cierta preocupación por un Gobierno de PSOE y Unidas Podemos y su potencial impacto en el incremento de gasto y la carga fiscal, la reactivación de las compras de deuda por parte del BCE debería ser suficiente para mitigar la salida de dinero en el mercado de deuda pública.

Aunque el Banco Central Europeo tiene ahora un poder más limitado del que ostentaba en 2016, cuando el bloqueo político llevó a una repetición electoral, la institución que pilota Christine Lagarde sigue siendo un buen paraguas para limitar el ascenso de los rendimientos en la ­renta fija. El bono español a 10 años cerró el viernes en el 0,39% frente al 1% que marcaba a finales de abril. Una muestra de que la parálisis política no ha afectado.

Ignacio Cantos no descarta un incremento de la prima de riesgo de los 65 puntos actuales a los 100 en los próximos meses si aumenta el volumen de deuda en circulación, unos niveles que siguen siendo muy reducidos.

El mismo escenario que se vive en la deuda pública se traslada a la renta fija de bancos y empresas. Tras la publicación de resultados trimestrales del sector bancario, las entidades se han lanzado a emitir deuda y, como apuntan en Barclays, la acogida entre los inversores internacionales ha sido “magnífica”. “El entorno actual de tipos bajos continúa pesando más que el clima de incertidumbre política”, destaca Portanet.

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