De la Rocha: “Hay que elevar los ingresos fiscales sin ahogar la economía”

"Solo el PSOE ofrece rigor. A la izquierda veo despilfarro; a la derecha, bajadas de impuestos que son populismo"

Manuel de la Rocha Vázquez, director del Departamento de Asuntos Económicos del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.
Manuel de la Rocha Vázquez, director del Departamento de Asuntos Económicos del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.

El PSOE es el único que puede garantizar responsabilidad fiscal, cohesión social y modernización económica” tras el 10N, sostiene Manuel de la Rocha Vázquez, director del Departamento de Asuntos Económicos del Gabinete de la Presidencia del Gobierno en funciones. “Si miras lo que ofrecen los otros” grupos, asevera De la Rocha (Madrid, 1972), “a la izquierda veo despilfarro y a la derecha veo bajadas masivas de impuestos que pueden significar tres cosas: puro populismo, pues no lo van a hacer; una irresponsabilidad brutal si lo hacen, o que esconden recortes”. “Nosotros no vamos a salir con recetas mágicas” para ganar las elecciones, asegura, defendiendo que en los 17 meses de Ejecutivo de Pedro Sánchez “hemos reducido el déficit y la deuda y hemos mejorado la protección social” con “honestidad, limpieza y rigor”.

¿Están preocupados por la economía?

Llevamos meses oyendo que viene una crisis. La realidad ha desmentido a los agoreros. La economía española está en un momento expansivo del ciclo, con crecimientos trimestre a trimestre y capeando mucho mejor que la mayoría de países del entorno un contexto internacional muy incierto. Todos los organismos prevén que España, salvo una catástrofe externa, siga creciendo los próximos años por encima de los países del entorno. Por tanto, no hay que ser catastrofistas, pero tampoco caer en la complacencia.

Esas previsiones han ido empeorando desde primavera, ¿estamos peor que el 28A?

El contexto internacional es mucho más complicado, los vecinos crecen menos, las tensiones comerciales se están materializando en menor comercio, hay un Brexit que no se acaba de cerrar... España no es una isla y tantos meses de Gobierno en funciones tienen su efecto. Por eso lo más importante ahora es que haya un Gobierno fuerte, estable, con una perspectiva de cuatro años para plantear una hoja de ruta progresista con reformas para hacer despegar la economía.

¿Qué es un Gobierno fuerte? ¿Uno del PSOE gracias a la abstención del PP lo sería?

Un Gobierno fuerte requiere de una mayoría lo suficientemente amplia para poder no solo ser investido, sino sacar adelante las reformas económicas que el país necesita.

¿Cuál sería la primera medida del PSOE?

Necesitamos unos Presupuestos lo antes posible. Llevamos demasiado tiempo gobernando con los Presupuestos de Rajoy.

¿Esas cuentas no incluirían novedades frente a su anterior plan presupuestario?

Este Gobierno hizo un diagnóstico muy serio y sólido, reflejado en la Agenda del Cambio, identificando las reformas que el país necesita, no para este año, para el medio y largo plazo. El diagnóstico sigue siendo válido. Las prioridades son continuar con una consolidación fiscal que dé confianza a inversores y familias, seguir fortaleciendo el Estado del bienestar para garantizar un crecimiento inclusivo y hacer reformas para abordar los grandes retos: transición ecológica, revolución digital, formación y educación, reformas del mercado laboral, el reto de las pensiones y el demográfico.

Todo eso exige elevar los ingresos, ¿cuánto?

Este país necesita hacer avances para cerrar la brecha fiscal con la UE, de siete puntos. A partir de ahí, no vamos a subir los impuestos a la clase media trabajadora, pero sí que necesitamos mejorar la progresividad de nuestro sistema fiscal, adaptar el sistema tributario a nuevas realidades económicas y una lucha descarnada contra el fraude.

Esos siete puntos son 80.000 millones, ¿a qué ritmo reducirían esa brecha fiscal?

No se trata tanto del ritmo como de la dirección. Tenemos que ir gradualmente elevando el nivel de ingresos fiscales para reducir la desigualdad, mejorar la productividad y hacer la transición ecológica, a un ritmo que no ahogue el crecimiento económico ni estrangule a empresas y a familias.

¿Por qué rechazan ahora subir el IRPF?

No creemos que el IRPF sea el mejor instrumento. Hay que mejorar la progresividad del sistema fiscal, abordando el gravamen de la gran riqueza, gravando mejor la economía digital, la financiera, el medioambiente, y pidiendo a las grandes empresas que contribuyan un mínimo al tiempo que ayudamos a las pymes reduciendo Sociedades en dos puntos. Ese es nuestro programa. Si ganamos las elecciones, en base a los apoyos parlamentarios, negociaremos las figuras más adecuadas en cada momento.

¿Aprobarán una tasa Google nacional o esperarán a que la impulse la OCDE?

España necesita recursos, iremos adelante con la tasa digital y en el momento en que haya una multilateral la adaptaremos.

Bruselas acaba de afear su previsión de alza de gasto, que ya incluye nuevas subidas de pensiones y salarios públicos, ¿qué harán?

Bruselas no afea nada, nos envía una carta que aplica las reglas con lenguaje similar al usado con Portugal, Francia o Italia, en respuesta a un plan presupuestario a políticas constantes porque no hemos podido mandar un nuevo Presupuesto. Una vez tengamos uno, actualizaremos el plan presupuestario para Bruselas.

Proponen armonizar algunos impuestos autonómicos, ¿eso supone recentralizarlos?

No es recentralizar, es impedir la carrera a la baja en la fiscalidad, o dumping fiscal, que hacen algunas comunidades autónomas. Parece razonable hablar de unos mínimos, no se trata de gravar a la clase media. Sucesiones y Patrimonio son los más evidentes.

¿Y en qué impuestos locales lo aplicarían?

Tendremos que verlo, pero las figuras impositivas de los ayuntamientos no son tantas. El principio es el mismo: queremos poner límites al abuso de ventajas fiscales como elemento de competitividad.

¿Para cuándo una reforma del sistema de financiación autonómica en ese sentido?

Es urgente, debió hacerlo el anterior Gobierno. El PSOE se compromete con una reforma de la financiación autonómica que garantice equidad entre las comunidades, suficiencia para acabar con los problemas de infrafinanciación de algunas, y transparencia.

¿Ayudará esa reforma a arreglar la crisis secesionista en Cataluña?

El problema de Cataluña es fundamentalmente de convivencia. Una reforma de la financiación autonómica justa y equitativa es un elemento positivo que contribuiría a alcanzar una solución al conflicto en Cataluña.

¿Renuncian a derogar la reforma laboral?

Vamos a elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores que incorpore aspectos como la formación continua, la economía digital, la conciliación o el teletrabajo. Aparte, debemos abordar la dualidad del mercado y la reforma de las políticas activas de empleo. Y derogaremos los aspectos más lesivos de la reforma laboral del PP.

¿Cómo encaran el agujero de las pensiones?

Ya tomamos medidas elevando los ingresos de la Seguridad Social y mejorando la cobertura con el IPC. Afrontaremos el reto del envejecimiento de la población. Hay que mejorar los salarios. La devaluación salarial del PP fue un torpedo en la línea de flotación de las pensiones. Nuestro sistema de pensiones es sostenible. El gasto actual, alrededor del 12% del PIB, está en línea con el de los países del entorno. A partir de ahí abordaremos reformas del sistema que garanticen sus sostenibilidad con amplios acuerdos del diálogo social y el Pacto de Toledo.

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