La alemana BayWa apuesta por la solar flotante para crecer

La empresa ultima un proyecto de 14,5 MW en Zwolle, Países Bajos

Solar flotante
Un técnico camina por la planta Sekdoorn, en Zwolle, Países Bajos.

A casi una hora y media de Ámsterdam –tres si tiene la mala suerte de pillar un “excepcional” atasco–, se colocan los últimos paneles de la planta solar flotante Sekdoorn, de 14,5 megavatios pico, que construye la compañía alemana BayWa AG a través de su filial BayWa r.e. Una impresionante estructura que agrupa 39.544 células fotovoltaicas en bloques de doce (seis al este y seis al oeste) y que ocupa unas diez hectáreas de un lago a las afueras de esta localidad neerlandesa.

La fotovoltaica flotante es una de las apuestas de crecimiento de este grupo con sede en Múnich, que facturó el año pasado 16,6 billones de euros globales, de los que 1,5 billones provinieron de su negocio renovable (solar, eólica y bioenergía).

La meta es llevar la tecnología a Francia, Italia o el Reino Unido

Pese al poco desarrollo de esta tecnología en Europa, con solo el 1% de cuota de mercado, y en el mundo en general (el 73% de los apenas 1.300 megavatios pico instalados está en China), su potencial es enorme. Unos 400 gigavatios si se utiliza el 1% de la superficie de agua dulce artificial de todo el planeta, 20 en el Viejo Continente, calcula el informe Where Sun Meets Water.

Sekdoorn, con una vida últil de 35-40 años, que estará terminada este mes y que entrará en operación en marzo-abril de 2020 –“la conexión a la red es el trámite que más tarda”, cuenta Edgar Gimbel, director técnico de los proyectos solares de la firma, en una visita de prensa a la planta–, es el tercer proyecto que desarrolla la empresa en Países Bajos (el primero, un piloto en Weperpolder, en Oosterwolde, en el municipio de Ooststellingwerf (Frisia), de 2,1 megavatios, concluyó en diciembre de 2018; y el segundo, Tynaarlo, en Drente, de 8,4 megavatios, terminó en julio pasado. Ambos están en operación).

 Vista aérea de la la planta Sekdoorn.
Vista aérea de la la planta Sekdoorn.

Pero la compañía, con 18.000 empleados en total, trabaja ya en un cuarto, de 27 megavatios, que será el más grande de Europa, previsto para finales de 2019. ¿Por qué Países Bajos como punto de partida? Por ser una tecnología subsidiada –la empresa calcula que este tipo de instalaciones tiene un coste aproximado de entre un 20%-25% mayor que las granjas en suelo, pero la intención es reducirlo un 10% en el futuro gracias a la I+D–, y por su extensa masa de agua aprovechable, canales y lagos artificiales, y cuyo uso se puede cambiar sin mayores complicaciones, a diferencia de Alemania, con una regulación más rigurosa en este ámbito, explican. Es decir, si es agrícola, es difícil, dicen, que se incluya también el energético.

España es interesante, pero no tanto para la flotante porque tiene mucho suelo; lo estamos analizando

Benedikt Ortmann, director global de BayWa r.e.

Aun así, además de Alemania, los próximos desarrollos serán en Francia, Italia y Reino Unido. España y Austria están en evaluación. En el primer caso, Benedikt Ortmann, director global de proyectos solares de BayWa r.e., comenta: “Es interesante, pero no tanto para España porque tiene mucho suelo”. Pese a ello, analizan el mercado y la regulación, apunta por teléfono Tomás García, managing director de los proyectos solares y eólicos en España y Portugal.

Sistema

Trabajadores colocando los paneles solares y el cableado eléctrico en la estructura.
Trabajadores colocando los paneles solares y el cableado eléctrico en la estructura.

Para evitar incendios o que la instalación se vuelque con el viento, como ha sucedido en Asia, o la acumulación de residuos, la compañía ha diseñado, con la también alemana Zimmermann, un “sistema robusto y flexible”, Zimfloat, parecido a un árbol en su arquitectura (se arma como un puzle), patentado y certificado para su fabricación estándar a gran escala, con método de enfriamiento y resistente a la nieve.

El resultado es una plataforma firme (pese al miedo inicial de sentir que está en una tabla de surf), de acero, zinc y aluminio, recubierta de magnesio para evitar la corrosión, y a la que se accede en lancha; con pasarelas para los técnicos, conductos plásticos herméticos para los cables eléctricos, transformadores, barreras rompeolas..., que se monitorizan por ordenador. Y compatible con la naturaleza, “no afecta a los patos y aves de alrededor, ya que no ocupamos todo el lago; ni a los peces, porque la luz se filtra entre los paneles [colocados como un tejado a dos aguas]”, aseguran.

Presencia local

En España, BayWa r.e. es conocida por instalar el primer parque solar sin primas, Don Rodrigo, en Sevilla, de 174 MW, tras un PPA con Statkraft, vendido luego al fondo Meag. “El mantenimiento era muy costoso”, señala Benedikt Ortmann, director global de proyectos solares de BayWa r.e.

De hecho, Don Rodrigo II, de 50 MW, se venderá a un fondo de inversión una vez construida, confirma Tomás García, responsable de proyectos solares y eólicos en España y Portugal, sin dar más detalles.

Además de grandes plantas, esta firma, con oficina desde hace un año y 50 empleados, ofrece servicios de operación y mantenimiento y comercializa material fotovoltaico. Ortmann critica la dificultad de acceso a la red, “hemos cancelado tres proyectos”, y la falta de infraestructuras para transportar energía a Francia o Alemania.

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