Tecnología española

Artica controla los sistemas informáticos centrales de la Comisión Europea

La compañía arrebata a la estadounidense BMC el contrato con la institución. Su solución le ayuda a monitorizar toda su infraestructura tecnológica y evitar fallos

La tecnología de Artica funciona como un cuadro de mandos de un avión.
La tecnología de Artica funciona como un cuadro de mandos de un avión.

La empresa española Artica, especializada en la monitorización de infraestructuras tecnológicas, se ha impuesto a algunos gigantes estadounidenses en un contrato para llevar a cabo el control de los sistemas informáticos críticos de la administración de la CE. Su software Pandora FMS está siendo utilizado ya para controlar y monitorizar más de 10.000 máquinas de la Comisión Europea. “No hablamos de PCs de oficinistas sino de los sistemas que sustentan realmente la informática de la CE, que dan soporte a cientos de miles de servicios. Hablamos de servidores, bases de datos, aplicaciones, infraestructura de red... Toda la parte crítica”, cuenta a CincoDías Sancho Lerena, CEO y fundador de la compañía.

El contrato fue ganado en 2017, pero Artica no ha tenido autorización hasta ahora para hacerlo público, después de haber logrado renovarlo hasta 2020. La firma española reemplazó al gigante estadounidense BMC. “Hemos logrado superar a HP, IBM, y competimos con Solarwinds, ManageEngine, ZenOSS o Splunk”, continúa Lerena, que destaca varias ventajas de su tecnología. La primera, “el tiempo récord que se tarda en desplegar e integrar en infraestructuras complejas como las de la Comisión, donde tardamos dos meses y medio frente a casi dos años que tardaban otros rivales”.

La segunda es el coste. El CEO de Artica defiende que Pandora FMS permite controlar toda la tecnología de una empresa o institución pública por un precio siete veces menor que una solución comercial similar de HP, IBM o CA, “que son el goliat a batir”. Y la tercera y la cuarta ventaja son la flexibilidad de su herramienta, “que se ajusta a las necesidades de cualquier cliente”, y su capacidad para cubrir todo.

“Podemos monitorizar cualquier aspecto de la empresa o la institución. Servidores, redes, aplicaciones, procesos de negocio, la relación con el usuario final, sistemas embebidos, la ciberseguridad. Proveemos una única bola de cristal para verlo todo, mientras otros fabricantes se especializan en diferentes temas”, dice.

Lerena, ingeniero informático, fundó Artica en 2005 y hoy tiene 200 clientes en 43 países. Entre los que puede citar están Rakuten, el Amazon japonés, Prosegur, Repsol, CLH, Euskaltel, Adif, Allianz, Santalucía, Cofares, AON, Grupo Fuertes, la EMT, la Universidad Nazaret en Nueva York, el hospital de Otawa o los bomberos de Bogotá. También administraciones públicas como la Junta de Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid y varios ayuntamientos de Francia, Portugal y España.

El CEO de Artica confía en que el contrato de la CE, “la organización gubernamental más grande de Europa en recursos y complejidad”, les sirva de prescriptor para otras muchas organizaciones, incluidas las españolas. “A veces parece necesario salir fuera para que te vean bien desde dentro”, se lamenta. Lerena, que no puede desvelar el importe del contrato de la CE, también espera seguir ampliando su colaboración con la institución europea. “Es el contrato más importante de nuestra cartera actual, y son ese tipo de proyecto que no acaba nunca mientras no pase nada especial o surja algún competidor que lo haga mucho mejor que tú”.

Lerena defiende la necesidad de usar soluciones como Pandora. “No solo ahorran costes a las organizaciones al detectar los problemas; también conseguimos que la buena reputación de las organizaciones no se malogre por un fallo de tecnología. Acuérdese de lo que le pasó recientemente a British Airways, que por un fallo en su sistema de facturación que tardaron en detectar provocaron retrasos y cancelaciones en más de 300 vuelos en diversos aeropuertos del Reino Unido”.

Según el directivo, la solución de Artica funciona a modo de un cuadro de mandos de un avión. "Nos va diciendo el estado de la infraestructura informática en tiempo real, si está bien, si se está o no degradando y, cuando algo va mal, avisa. Esto es importante, porque a veces no se puede prevenir un fallo, pero sí es importante saber al momento dónde está fallando el sistema".

Oficina en EE UU

Artica facturó el pasado año 1,85 millones de euros, un 30% más que en 2017 (el 50% fuera de España). Para este año prevén facturar 2,1 millones. Su ebitda en 2018 fue de 280.000 euros y su beneficio neto, 150.000.

En la actualidad, la compañía cuenta con un equipo de 40 personas (en su mayoría ingenieros informáticos). Su sede está en Madrid y desde enero tienen un centro de desarrollo en Salamanca. La firma, que trabaja en otros países de la mano de distribuidores y socios capaces de ejecutar servicios, planea abrir antes de final de 2020 una oficina en EE UU, “un país clave para dar el impulso que queremos”. Para ello, buscarán un socio de negocio allí, que entienda su tecnología e, incluso, que esté dispuesto a invertir en la compañía.

Lerena asegura que ha tenido alguna oferta de compra en España, "pero no veíamos que encajara con lo que nosotros buscamos; nuestra vocación es ser una empresa internacional". La compañía ya tiene canal de ventas creado en Colombia, Japón, Turquía, Suiza, Italia, Francia y Marruecos, y en los próximos meses esperar cerrar acuerdos comerciales permanentes en Holanda, Italia, Francia, Turquía, Singapur, China y Canadá.


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