Transmitir los valores corporativos: de la luna al ‘design thinking’

Un método que ayuda a transmitir valores mediante dinámicas rutinarias

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Acto inaugural del Values Day 2019.

En 1957, la Unión Soviética lanzó el primer cohete al espacio, nadie más tenía la capacidad de poner un satélite en órbita y parecía que Estados Unidos perdía una carrera espacial llena de simbolismo político. Necesitaban una gran hazaña para colocarse por delante de los rusos en términos de imagen. Así es como nació el proyecto Apolo, con el objetivo de intentar llegar a la Luna. Numerosos intentos fallidos y tres astronautas muertos después, el 20 de julio de 1969, el comandante Neil Armstrong pisaba el satélite por primera vez. “El Apolo fue una respuesta estratégica a la Guerra Fría, triunfó porque los implicados en el plan estaban comprometidos con unos valores y una meta que estaba por encima de ellos mismos”, aseguró el ex historiador jefe de la NASA, Roger D. Launius, durante el Values Day, que organizó BBVA esta semana para sus empleados.

Las compañías no son ajenas al poder de la comunicación a la hora de lograr que sus trabajadores se impliquen con los objetivos de la empresa, por lo que cada vez centran más esfuerzos y desarrollan métodos más ingeniosos para trasladar los principios corporativos a sus empleados. Uno de estos sistemas de aprendizaje es el design thinking, que consiste en tratar de comprender mejor las necesidades reales de los clientes y las corporaciones para poder aportar soluciones innovadoras. El uso de esta técnica está cada vez más extendido a la hora de desarrollar nuevos productos y servicios, pero sus posibles aplicaciones para superar retos internos tienen aún mucho camino por delante.

Una de las corporaciones que están empezando a emplear esta metodología es BBVA, que en su Values Day reunió a 126.000 empleados de todo el mundo con la finalidad de dar a conocer sus valores, a través de talleres que requerían de la puesta en práctica de design thinking. “Estos ejercicios ayudan a reconocer los valores primero y, más tarde, a identificar los comportamientos y darse cuenta de que estos principios, que van en los objetivos del banco, ya se están utilizando en el día a día”, explica el formador Juan José Chinchurreta, uno de los impulsores de la iniciativa en BBVA.

Durante la jornada, los participantes realizaron diversos talleres, todos ellos ligados a, al menos, uno de los tres valores sobre los que se sustenta la compañía: el cliente es lo primero, pensamos en grande y somos un equipo. Se trata de realizar dinámicas sencillas, pero cuyas lecciones se puedan extrapolar de alguna u otra manera a la actividad cotidiana dentro de la corporación o con un comportamiento que se pretenda instaurar, siempre analizando estas conductas desde las necesidades de los consumidores o de la empresa. Estos ejercicios van desde hacer un dibujo a partir de las indicaciones de otro compañero, para poner a prueba la empatía, a encontrar la llave que abre un candado entre multitud de opciones, para entrenar la agilidad en la resolución de problemas.

Uno de los puestos más concurridos fue un taller en el que cada asistente debía plantar una semilla e intercambiarla con otro participante, para que este último la cuidara durante el año. Es el caso de Olimpia Hernández, que trabaja en ampliación de capital y ve claro el vínculo de la flor con su actividad en la compañía: “Se la voy a regalar a otro compañero confiando en que él cuidará de ella igual de bien que yo lo haría. Al final, en mi entorno trabajamos en equipo constantemente, cada uno se dedica a una parte y el éxito del proyecto se basa en la confianza mutua, en esperar que el resto haya hecho también bien lo que le corresponde”, justifica.

El Apolo triunfó porque los implicados estaban comprometidos con una meta por encima de ellos mismos

Roger D. Launius
Ex historiador jefe de la nasa

Algunas de las tareas no implican la realización de pruebas, sino que animan a los participantes a reflexionar sobre su paso por la compañía, sobre cómo cumplen estos valores en el día a día y por qué son beneficiosos. Una de las implicadas es Adela Sánchez, socia de talento global en banca corporativa y de inversión en BBVA, quien al igual que la NASA cuando no cesaba de acumular misiones fallidas, tuvo que salir del entorno al que estaba acostumbrada y lanzarse a aprender nuevas formas de trabajar. En concreto, para participar en el proyecto de diversidad al que se dedica, estudió Economía de la conducta para formarse en el análisis de sesgos y la propuesta de soluciones para evitarlos. “Fue salir de mi zona de confort porque llevar esto a la práctica requería aprender cosas diferentes y ajustarse a una nueva forma de operar”.

La jornada estaba especialmente dirigida a quienes trabajan en servicios centrales, pero las sucursales también realizaron actividades paralelas durante la jornada. En la Ciudad BBVA, los talleres se completaron con ponencias externas, y como la asistencia no es de carácter obligatorio, muchos empleados se unieron solo parcialmente o participaron en la medida en la que su carga de trabajo se lo permitió. En cualquier caso, todos recibieron ese día un pasaporte que se iba sellando al completar las actividades, y al sumar cuatro distintivos, pudieron intercambiarlos por merchandising de la entidad bancaria.

Para el responsable de comunicación con empleados y cultura corporativa de la entidad, Enrique González, este tipo de talleres, de carácter lúdico, también son una oportunidad para mejorar las relaciones interpersonales entre los distintos integrantes de la organización. “Ayudan a crear equipo, algo que en día a día es más difícil de conseguir”, reconoce. No obstante, trabajar los valores corporativos es una carrera de fondo, y aunque este tipo de jornadas sirvan para dar un empujón para que el mensaje cale, es necesario contar con una estrategia sostenida a lo largo de todo el año. Para ello, cuentan con una app permanente dedicada exclusivamente a trabajar en los valores. En ella se vuelcan las historias más inspiradoras que surgen durante la jornada y las sugerencias de los empleados. En los meses previos al Values Day, se vio que un porcentaje importante de la plantilla estaba interesada en temas de liderazgo, por lo que se incluyeron ciertos talleres con este trasfondo para el evento.

Trabajamos en equipo y el éxito del proyecto se basa en esperar que cada uno haga bien la parte que le corresponde

Olimpia Hernández
Ampliación de capital en BBVA

A su vez, durante el año, los empleados votan a quienes, para ellos, representan mejor los principios corporativos en el entorno laboral y eligen un ganador por cada uno de los valores en cada país. Estos se convierten en embajadores de la compañía y acuden a la sede central de Madrid para el Values Day. Una de ellas es Sandra Ortega, ejecutiva de cuentas en Uruguay, que ha sido premiada por la empatía con la que trata a sus clientes. Asegura que para ella es importante representar ese comportamiento porque es una muestra de que existe un vínculo entre sus convicciones personales y las que quiere transmitir el banco.

Por su parte, para Manuel Moreno, gerente de gobierno para el territorio centro en Colombia, el secreto es que ve la familia como un pilar fundamental, algo que traslada a su día a día en BBVA. Sus compañeros consideran que es quien mejor representa el valor, ya que piensa en grande porque es capaz de cualquier cosa por ofrecer un buen servicio. Él y su equipo han hecho cosas como embarcarse nueve horas en una lancha para atender a comunidades medio indígenas en las zonas más inhóspitas de Putumayo (Colombia). “Creo que todo se tiene que medir en valores, son el pilar fundamental del ser humano, sin ellos no puede ser buen empleado, marido o persona”, insiste Moreno, para quien es gratificante que sean sus propios compañeros quienes le hayan elegido. “Es agradable saber que piensan eso de uno mismo”.

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